“Pobre México, tan cerca de Trump y tan lejos de un buen gobierno”, dice The Economist.

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“Pobre México, tan cerca de Trump y tan lejos de un buen gobierno”, dice The Economist.

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Ciudad de México.– Pobre México, tan cerca de Donald Trump y tan lejos de un buen gobierno. Eso dice la prestigiada revista The Economist.

También dice que si Enrique Peña Nieto quiere fortalecer al país frente a las amenazas que plantea Trump, deberá tomar dos medidas urgentes. En el análisis, sin embargo, ni parecen seguros que lo vaya a hacer.

“Si quiere rescatar su reputación debe usar los dos últimos años de su mandato para lidiar con el problema de la gobernabilidad, de dos maneras”, dice.

“En primer lugar, podría nombrar a un Procurador General de la República genuinamente independiente, un paso esencial para establecer el Estado de derecho. Su gobierno impulsó una ley para otorgar autonomía a esa dependencia a partir de 2018, pero con la condición de que el titular continuaría en esa posición durante otros nueve años. Los temores de sus críticos, de que el cambio sea meramente cosmético, surgieron cuando el mes pasado Peña nombró en ese cargo a Raúl Cervantes, un Senador del PRI y ex abogado del partido. Eso no es suficientemente bueno”.


“En segundo lugar, Peña Nieto necesita enfrentar la declinante legitimidad de la política y de la Presidencia. Peña Nieto fue elegido con sólo el 38 por ciento de los votos. Debido a la creciente fragmentación política, su sucesor puede necesitar sólo el 25 por ciento o menos para ganar. Quienquiera que sea descubrirá que gobernar no es fácil, a menos de que México introduzca una segunda vuelta electoral que enfrente a los dos punteros en las elecciones presidenciales, como lo hacen la mayoría de los países latinoamericanos”.

De acuerdo con la revista, “Peña Nieto tiene la capacidad de negociar para llevar a cabo todas estas reformas. Pero ¿tendrá la voluntad? Se dice que Porfirio Díaz un día exclamó, en referencia a su país: ‘Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos’. Hoy, la desgracia del país es que está demasiado cerca de Trump y muy lejos de la gobernabilidad”.


El análisis recuerda que hace casi 25 años, “un Presidente mexicano, Carlos Salinas, tomó una decisión histórica. Decretó que el futuro de su país se basaría en hacer a un lado el temor y el resentimiento contra su poderoso vecino al norte, para abrazar la integración económica con Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)”.

“El acuerdo impulsó la modernización de una parte de la economía mexicana. Así que, la inminente llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, un crítico del TLCAN que amenaza con construir un muro que detenga inmigrantes entre los dos países, parece un desastre para México. Sería fácil decir que Salinas hizo la apuesta equivocada, como muchos de sus críticos denunciaron en aquel momento. No lo hizo. Para México, geografía es destino”, agrega.

De todos modos, afirma, “con mil 400 millones de dólares en mercancías que cruzan la frontera cada día, la economía del país está ahora unida a la de Estados Unidos de manera muy íntima”.

“Entonces, ¿qué tiene que hacer México? El {residente actual, Enrique Peña Nieto, quien fue duramente criticado cuando invitó al candidato Trump a visitarlo, confía en que puede hacer que Trump se interese en una ‘modernización’ del TLCAN. Tiene algunas posibilidades de convencerlo: la falta de cooperación de México en materia de comercio, combate a las drogas y en materia migratoria podría perjudicar a Estados Unidos.


The Economist plantea que “ningún aliado democrático merece los insultos que Trump profirió contra México. Pero han provocado tanto introspección como ira. México se convirtió en ‘la piñata fácil’ de la campaña de Trump por sus propios defectos, escribió Jesús Silva Herzog Márquez, articulista del periódico Reforma. “Que nos azoten la puerta del norte nos deja, una vez más, cara a cara con nosotros mismos”.

Según la publicación inglesa, “Peña tiene razón cuando insiste en que no todo en México va mal. Pero muchas cosas importante sí van mal. El TLCAN ha funcionado como un exoesqueleto legal, ofreciendo certeza a los inversionistas extranjeros. Los inversionistas nacionales no tienen esa suerte. Esa es una de las principales razones de que el crecimiento económico haya promediado menos del 3 por ciento anual desde 1990”.


The Economist recuerda que “ocho ex gobernadores, todos menos uno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Peña Nieto, enfrentan acusaciones de corrupción, después de dejar sus estados con deudas por un total de 9 mil millones de dólares. Sólo uno, el que no es priista, está en la cárcel. El principal problema que México ha evadido es el de la gobernabilidad. El país sólo ha florecido cuando ha tenido un gobierno central fuerte, aunque a costa de la libertad”.

“Así fue durante el gobierno de Porfirio Díaz durante más de 30 años, hasta que fue derrocado por la Revolución en 1911. Así volvió a ocurrir en el apogeo del sistema de partido único instalado por el PRI. Con la derrota del PRI en las elecciones de 2000, México ganó libertades políticas, pero no el estado de derecho ni un gobierno responsable, como explica Luis Rubio, un analista político, en un ensayo para el Wilson Center, un think tank en Washington”.

Concluye: “El poder, antes monopolizado por los presidentes del PRI, ahora está compartido con los gobernadores y con los dos principales partidos de oposición. Pero todavía no hay controles ni equilibrios en el ejercicio de ese poder, como lo muestra el saqueo de los gobernadores. Y el gobierno federal es ineficaz: Peña Nieto ha sido incapaz de implementar plenamente algunas de las reformas que el mismo impulsó al comienzo de su mandato. Si pensaba que el viejo mecanismo de control central del PRI funcionaría en un país más sofisticado, debe haberse desilusionado. Peña Nieto ha sido ampliamente denostado: su nivel de aprobación es de sólo 25 por ciento”.

Con información de Sin Embargo.