La alianza posible.

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La alianza posible.

Publicado el día 15 de Julio del 2017
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Por Ángel Gilberto Adame:

La elección presidencial de 2018 marcará un hito en nuestra historia. Por primera vez desde que el país se abrió a la competencia electoral, las fuerzas políticas tendrán que plantearse la necesidad de estipular acuerdos previos en aras de garantizar la gobernabilidad.

Ya no basta con formular pactos de simple repartición de cargos ni una victoria fatua por uno o dos puntos porcentuales. Las circunstancias actuales exigen la legitimidad de un gobierno electo por una mayoría calificada, por lo que los partidos vislumbran la coalición como una respuesta al clamor de la inconformidad.

Uno de los proyectos de alianza que se ha mencionado con más fuerza es el que involucra al PAN y al PRD. A priori, muchas voces se han alzado para cuestionar si la identidad de ambos sería compatible. Hubo quienes se aventuraron a afirmar que un convenio de tales características atentaría contra la naturaleza doctrinal que distingue a la derecha de la izquierda, olvidando que, desde 1946, intelectuales como Albert Camus, Raymond Aron, Daniel Bell, Francis Fukuyama, entre otros, han venido señalado que los sistemas utópicos han fenecido y cedido el paso al pragmatismo y a la política de las ideas.

La gran mayoría de los críticos a esta hipotética alianza no se han tomado el tiempo de evaluar, mediante un estudio comparativo, las versiones actualizadas de las declaraciones de principios y los programas de acción del PAN y el PRD. Una somera revisión de dichos documentos arroja más similitudes que diferencias entre ellos.

En principio, los dos se definen como partidos de oposición que pretenden poner en marcha un modelo democrático fundado en la participación ciudadana y conciben la libertad como el valor fundamental de la persona humana, pues consideran que el ejercicio responsable de ésta puede encauzar los derechos sociales hacia la consecución del bienestar general.

Otro punto de coincidencia es el que concierne al respeto a la pluralidad de las perspectivas que integran el Estado, ya que, independientemente de su contienda por obtener más votos, reconocen que los partidos son un instrumento para la creación del espacio público. En este sentido, el PRD se pronuncia por la incorporación directa de la sociedad en la toma de decisiones, en tanto que el PAN sugiere que la vía para manifestar las inquietudes populares es la de los representantes.

La protección de los derechos humanos forma parte de la estructura de uno y otro andamiaje doctrinario, siendo la igualdad y la dignidad sus aspectos más discutidos. En cuanto a la primera, el PRD se postula a favor de la inclusión de las minorías en el marco jurídico, mientras que el PAN la suscribe en los términos genéricos de hombre, mujer y familia. Acerca de la vida digna, concuerdan en su cuidado y en el combate a toda forma de discriminación, aunque los perredistas asumen que la persona puede disponer libremente de su cuerpo, al tiempo que los panistas se decantan por la idea de que los ciclos biológicos deben cumplirse de modo natural.

Tanto el PAN como el PRD están de acuerdo en que la corrupción ha actuado en detrimento del tejido social. Para hacerle frente, convienen en la obligación de perseguirla y fortalecer la transparencia. Los panistas han optado por inculcar en sus militantes un programa ético; los perredistas han seguido una ruta similar, aunque su precepto es el de la austeridad republicana.

Los tópicos concernientes a la economía son también semejantes en tanto que las dos posturas defienden su crecimiento y el apoyo a la población en extrema pobreza, aunque el PAN busca el equilibrio por el camino del subsidio y el PRD por el de la nacionalización. Educación, legalidad, seguridad, cultura y medio ambiente son temas sobre los cuales las conclusiones son casi idénticas.

Si el PAN y el PRD apartan sus diferendos y concientizan a sus aspirantes de anteponer a sus mezquindades la figura de un candidato imparcial y representativo, podrán construir una agenda común basada en los ideales que comparten y estarán un paso más cerca de lograr su meta: crear un frente amplio que le brinde un sustento moral y político a la ciudadanía.