PEMEX ya, la próxima privatización será la del IMSS.

GurúOPINIÓN

PEMEX ya, la próxima privatización será la del IMSS.

Publicado el día 25 de Agosto del 2017
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Es una táctica vieja y desprestigiada, pero que el gobierno sigue utilizando: de manera deliberada se permite e incluso se propicia que los servicios y las instalaciones de una institución pública o una empresa descentralizada vayan degradándose y deteriorando, provocando así la irritación de los usuarios, a quienes luego se hace creer que la única manera de que la situación mejore, es la privatización. Cumplida esa primera fase de la maniobra, se vende el servicio o la empresa, a precio de ganga. Los servicios, desde luego, no mejoran. Las ganancias de los beneficiados con la privatización, sí.

Así se hizo, por ejemplo, con los ferrocarriles y los bancos. Así se está haciendo con Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. Y, como decíamos, está ocurriendo lo mismo con el IMSS y el ISSSTE ya sea mediante la triquiñuela de la subrogación, o de plano mediante la entrega total de ciertos servicios a la iniciativa privada.

Un buen ejemplo de lo primero, la subrogación, es el de las guarderías infantiles, que cada vez más son negocios particulares a los cuales el Seguro paga por atender a los hijos de los derechohabientes en lugar de prestar él mismo el servicio como antes. Y —triste es decirlo—, no pocas veces las instalaciones en las que funcionan esas guarderías privadas son tan deficientes que se convierten en auténticas trampas mortales, como ocurrió con la guardería ABC de Hermosillo, donde perecieron decenas de niños en un incendio. Muchos servicios médicos están también siendo subrogados, aunque a la postre le resulte al Seguro más caro hacer tal cosa que adquirir equipo y contratar médicos para hacerlo por sí mismo. De lo que se trata, es de beneficiar a empresas privadas.

De la franca privatización el mejor ejemplo es el de los fondos de pensiones. Se liquidó el antiguo sistema en que el Estado era garante de ellas y se sustituyó por el de las Afores o administradoras de fondos para el retiro, que —como decíamos hace poco en esta columna— son un suculento negocio para los bancos que las manejan, pero una verdadera estafa para quienes depositan sus ahorros en ellas.

Los sistemas de seguridad social —como es el caso del IMSS y el ISSSTE— deben regirse por dos principios básicos: universalidad y solidaridad. Es decir, deben abarcar a toda la población, y los ingresos que capta deben redistribuirse adecuadamente para dar a todos la atención necesaria y garantizarles un retiro digno en caso de incapacidad o al llegar a la edad avanzada.

Pero tanto los gobiernos del PRI como los del PAN han optado por modelos copiados de Estados Unidos y de la dictadura de Pinochet en Chile, alejados de esos principios básicos y que convierten la atención médica y las pensiones en meros negocios.

Por Juan José Morales.



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