Amores perrunos

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Amores perrunos

Publicado el día 10 de Octubre del 2017
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Por Carlos Lara G.

Hace algunos años leí Viaje al centro de mi tierrade Guillermo Sheridan, y fue ahí, en uno de sus escritos acerca de la nomenclatura urbana de la Ciudad de México, que supe que existía en nuestro país una calle en honor a la perra Laika, la primera canina que llegó a la luna, esto en el reino de Iztapalapa. Coincido con el maestro, antes tenemos en nuestra chafarrinosa nomenclatura una calle que hace honor a una perra, que al propio Neil Amstrong. Así es nuestra ciudad, así su gente, y así el funcionariado de la Comisión de Nomenclatura encargada de coadyuvar (verbo por antonomasia de la función pública) con la Secretaría de Desarrollo Urbano, en esta encomiable labor de mantener al día este palimpsesto llamado CDMX.

Es por eso precisamente que existe también en la Delegación Coyoacán el monumento al perro callejero. Cuenta la leyenda que, en este caso, la escuálida efigie colocada en una plazoleta de la avenida Insurgentes sur, en la demarcación territorial de la Delegación Tlalpan, no fue iniciativa dealgún oficioso servidor público, sino de la cruda moral de una señora que justo en ese punto atropelló a un perro callejero; la impresión de su hija, quien le acompañaba en ese momentofue tal que llegó a nivel de trauma, por lo que consideró que lo correcto era ponerse al corriente con su cargo de conciencia, heredándonos una pavorosa escultura más, que compite por el galardón a la fealdad con La cabeza de Juárez, ubicada, (pobres, también en el reino de Iztapalapa), así como con el pesado y costoso Guerrero Chimalli de Sebastián, en el Estado de México

En medio de las intensas movilizaciones de los mexicanos durante y después de los sismos ocurridos el mes de septiembre pasadovimos emerger una nota falsa, generada no sabemos si por los inconvenientes propios de un rescate en zona colapsada, la inmediatez coyuntural de corte noticioso, o por el interés político del gobierno. Se trataba de una niña sobreviviente de nombre Frida Sofía que fue desmentida horas más tarde, ocasionando una grandesilusión en miles de personas que veían en ella un halo de esperanza en medio de los escombros. Días más tarde, ese halo llegaría en forma de luz cegadora, materializado en una heroína de cuatro patas de nombre Frida, la perra del escuadrón canino que ayudó a encontrar sobrevivientes. Vimos más historias relacionadas con el mejor amigo del hombre, tales como personas que instalaron albergues para perros durante esos duros días y las que organizaron la adopción de otros tantos que habían quedado en el desamparo. Son cientos de imágenes emotivas las que tenemos de este septiembre negro, pero sobresale sin duda la amigable imagen de Frida.

Sabemos que nada detendrá el crecimiento de la megalópolis, tampoco la inventiva desbordada del mexicano que hace cambiar la percepción acerca de los perros. Llegará el día pues, en que como bien dice Sheridan, la explosión demográfica se cruce con el crecimiento de la mancha urbana y todo ciudadano sea calle. O bien, toda calle porte nombre de perro; por aquello de que en ocasiones dan más satisfacciones que el funcionariado público.

@Reprocultura



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