Cuando el carisma se vuelve religión, el caso de López Obrador.

GurúOPINIÓN

Cuando el carisma se vuelve religión, el caso de López Obrador.

Publicado el día 30 de Noviembre del -0001
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Dos elementos a tomar en cuenta relacionados con las creencias religiosas de los políticos. Por una parte, se sostiene que las creencias religiosas de los políticos son un asunto de interés público por diversas circunstancias que aquí mencionaremos. Por otra parte, mencionar que debemos estar alertas cuando los políticos comienzan a confundir el carisma que tienen con la sociedad con una especie de mesianismo religioso-político que, a lo largo de la historia de la humanidad, hemos advertido muy peligroso.

Las creencias religiosas, aunque corresponden a la vida privada (diría íntima) de las personas, son un asunto de interés público en el caso de los políticos. Esto porque las creencias religiosas reflejan con gran fidelidad el vector de valores éticos, morales y concepciones de justicia que las personas tenemos.

Así, alguien que es ateo piensa diferente entorno a ciertas libertades, que alguien que es católico o judío practicante. Esta es una razón suficiente como para considerar de interés público las creencias de los políticos.

En el caso de Andrés Manuel Lopez Obrador, hace algunos meses nos enteramos que su religión es cristiana. El mismo lo dijo "soy cristiano en la extensión amplia de lo que significa el cristianismo".

En su momento, así lo dijo en Nuevo Laredo:

"Soy un seguidor de la vida y de la obra de Jesucristo. Porque Jesucristo luchó en su tiempo por los pobres, por los humildes. Por eso lo persiguieron los poderosos de su época. Entonces soy en ese sentido un creyente. Tengo mucho amor, lo digo de manera sincera, por el pueblo".

El presidente del Comité Ejecutivo Nacional

En un video que circuló por redes sociales se pudo apreciar el momento en el que Lopez Obrador recibía la bendición de un grupo evangélico de la ciudad de Torreon, Coahuila.

"Tú pones autoridad sobre todo México, para que multitudes como nunca puedan seguirlo en esta campaña y que él va a ganar porque en ti está la victoria", se escucha decir al pastor Lenin Aguilera en voz alta mientras sostiene al tabasqueño.

Nadie puede negar que el carisma de López Obrador con un sector amplio de la sociedad mexicana despierta actitudes y comportamientos de sus seguidores cargados de cierto fanatismo.

Beso en la mano, llantos de esperanza, concepción de pureza, intolerancia al quien lo critique. Esas y muchas actitudes son el común denominador en cada lugar que visita el tabasqueño.

Si bien es cierto que Lopez Obrador no tiene la culpa de las acciones de sus seguidores, también es cierto que debe ser muy cuidadoso en su discurso, posicionamientos y señalamientos. No debe contaminarse de ese fanatismo y esa ceguera que de manera fácil hace ver a todos los demás que piensan diferente como enemigos.

Hace falta poco para ver cuál será el destino de Mexico a partir de 2018, mientras tanto lo que es un hecho es que México no necesita un mesías en el gobierno. La pelota está en la cancha de López Obrador, él definirá qué tipo de liderazgo es el que quiere presentar a los mexicanos y asumir, en su caso, en 2018.



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